jueves, 27 de noviembre de 2014

La libertad de expresión en el siglo XXI

Es bien sabido que a lo largo de la historia de la humanidad, la libertad de expresión se reducía a un selecto grupo de personas privilegiadas por sus condiciones económicas, políticas, sociales, intelectuales y religiosas. En la Edad Media, por ejemplo, era bien sabido que la forma de expresarse era con base en unos lineamientos religiosos y de poder que coaccionaba a las personas a decir lo que la religión o las elites querian. Pero con el devenir del tiempo la tendencia ha sido la de darle la oportunidad a las personas a decir y pensar de acuerdo a su propio criterio y su racionalidad, sin embargo sigue siendo en un principio un privilegio de aquellos que tenían una capacidad intelectual, política, económica y social. En el siglo XX ha mejorado esa perspectiva en el sentido de que la gente ha descubierto más formas de expresarse.

En el siglo XXI, los avances tecnológicos actuales han sido cruciales para afianzar la libertad de expresión, de tal manera que ya deja de ser exclusiva de unos privilegiados y pasa a consolidarse como un derecho al cual pueden acceder todas las personas, sin importar sus convicciones, creencias y su forma de pensar.

No obstante, existen aun muchas formas de coartar la libertad de expresión, que desafortunadamente obstaculizan la misma, pero se han podido sobrepasar esas barreras y afianzarse, y es en el siglo XXI donde es más evidente tal acto, todo esto gracias a lo que nos ofrece la tecnología, empezando, desde luego, con que ahora las personas tienen mayor acceso a la información y a transmitirla, pero se debe tener en cuenta que hay muchas barreras que pretenden impedir tal conducta,lo cual se reitera, es posible sobrepasar.

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